Este es mi primer blog. Y hoy abro un espacio que significa mucho para mí.

Este es mi primer blog. Y hoy abro un espacio que significa mucho para mí.

Siempre he sido de palabras. De niña llenaba cuadernos con poemas que nadie veía; eran mi manera de ponerle nombre a lo que sentía antes de saber decirlo en voz alta.

Y cuando llegué a la adolescencia, escribir se volvió mi puente con el mundo. Mi forma de hablar cuando sentía que no me entendían. Mi forma de pedir espacio, de explicar lo que me dolía, de cuestionar, de soñar.

Yo le dejaba cartas a mi mamá en su bolsita de oraciones. Era mi ritual secreto. Un acto pequeño, pero cargado de esa necesidad profunda que tenemos los adolescentes de ser escuchados… sin hacer una guerra cada vez que necesitamos decir algo.

En esa época, mis padres y yo hablábamos idiomas emocionales distintos. Ellos, como todos los padres, tenían miedo de que me pasara algo. Y yo, como muchos jóvenes, sentía que me frenaban, que no me soltaban, que mi mundo era más grande que las reglas de la casa.

Lo curioso es que, aunque me cuidaban muchísimo y a veces no me dejaban hacer cosas por miedo… me dejaron irme a Suiza a los 17 años. Y ahí empezó todo.

Yo quería libertad incluso antes de ese viaje. Tenía claro que quería vivir, explorar, equivocarme, aprender, moverme. Tenía una seguridad interna que no venía de tener todas las respuestas, sino de sentir esa urgencia de crecer.

Por eso, hoy que acompaño a familias, conecto tan profundamente con ambos lados:

  • Con los jóvenes que sienten que el mundo les queda pequeño y que necesitan respirar otro aire.
  • Y con los padres que aman tanto que a veces el miedo se confunde con protección.

Yo no tuve miedo de irme. Pero hoy comprendo perfectamente a quienes sí lo sienten. Sé lo que se mueve adentro cuando un joven está por saltar a una vida nueva. Y también sé lo que vive un padre cuando su hijo está por cruzar esa misma puerta.

Escribir siempre ha sido mi forma de procesar estas transiciones. En 2021 publiqué un libro, pero nunca dejé de escribir en notas, agendas, bordes de páginas… hasta que me di cuenta de que ya era hora de abrir un espacio más consciente, más mío y más alineado con lo que hago todos los días.

Por eso nace este blog. Porque escribir me da claridad. Y porque quiero usar esa claridad para acompañar a otros.

Aquí quiero:

  • Contar historias reales y humanas.
  • Mostrar lo que pasa detrás de The U For You.
  • Hablar de educación, sí… pero también de emociones, decisiones, miedos y crecimiento.
  • Y abrir conversaciones que importan, sin filtros ni prisa.

Este es mi primer blog. Un regreso a esa versión de mí que escribía cartas para conectar. Y un inicio nuevo de compartir desde un lugar adulto, honesto y lleno de propósito.

Gracias por estar aquí. Gracias por leerme. Y gracias por acompañarme en este camino donde la educación y las historias se encuentran.

Bienvenidos.